¿Alguien dijo que fuera fácil?
Cuando te sientes solo y notas que la soledad recorre todos y cada uno de los rincones de tu cuerpo, es cuando todo vuelve a tu cabeza. Vuelven los buenos recuerdos, vuelven los malos. Y es en ese momento cuando decides poner en una pesa todos los momentos vividos hasta ahora, y llegas a la conclusión de que está totalmente equilibrada. Las mala experiencias eclipsan a las buenas, muchos de los buenos momentos se olvidan y son sustituidos por los malos, todas las alegrías se convierten en penas y problemas. Pero no puedes perder toda tu vida por un problema, por muy grande que sea. Puedes tropezar, pero nunca caerte, y si lo hace debes levantarte rápidamente, porque después de un problema vienen miles de ilusiones, y después de estas siempre vuelven las penas. Por eso mismo, hay que aprovechar esos buenos momentos, porque sabes que tarde o temprano todo eso se evaporará y los malos tiempos volverán a apoderarse de ti.
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