Diez, nueve, ocho, siete, seis, cinco, cuatro, tres, dos, uno… QUE VOOOOOY.
Sí, casi te pillan, pero es entonces cuando está el principito azul que te estira de la mano y te lleva hacía su escondite. Ahora cálmate, ya no te pillan, te lo aseguro. Estás a salvo. ¿Intentas tranquilizarte y el corazón cada vez te late más deprisa? Es normal, no te asustes. Te gusta, le gustas.
Sí, casi te pillan, pero es entonces cuando está el principito azul que te estira de la mano y te lleva hacía su escondite. Ahora cálmate, ya no te pillan, te lo aseguro. Estás a salvo. ¿Intentas tranquilizarte y el corazón cada vez te late más deprisa? Es normal, no te asustes. Te gusta, le gustas.
¿Acaso no es parecido ahora? Digo parecido porque solo falta el momento del beso para ser totalmente igual. Volvemos a ser como niños. Volvemos a intentar sorprender más y más el uno al otro. Ser perfectos para que se crucen nuestras miradas. Estar solos sin querer pero queriendo y ni siquiera soltar una palabra para no parecer cursi.
Pero yo quiero “ligármela” porque así al menos podré decir tu nombre mientras te sonrío.
Pero yo quiero “ligármela” porque así al menos podré decir tu nombre mientras te sonrío.
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